8 recomendaciones para emprender y mantenerse a flote


“Entendí que emprender no se trata únicamente de inventar ‘la rueda’. Emprender también es atrevernos a ofrecer salidas creativas a cosas que tal como se están haciendo no logran satisfacer o resolver una necesidad existente”

Este 2020 podemos catalogarlo como “el año tsunami” donde hemos atravesado y presenciado mes a mes eventos sin precedentes, desde desastres naturales como incendios forestales voraces, inundaciones, huracanes y terremotos, hasta una pandemia en el que todo el escenario global fue trastocado, cambiando drásticamente nuestras vidas y la forma como hacíamos las cosas. 

En lo que concierne a lo económico y social en el Perú, para quienes nos desempeñamos en el ámbito del emprendimiento, la consultoría o el trabajo independiente, este tsunami significó cierres y declaraciones de quiebra, cancelación de contratos, despidos masivos y paralización total o parcial de la mayoría de los sectores productivos. Esto pone en evidencia las amplias brechas de desigualdad económica existentes en el país. 

Sin embargo, el 2020 también ha representado oportunidades y reinvenciones. El haber perdido lo que tenían o la amenaza de que esto suceda, hizo que emprender o hacer giros de negocio para mantenerse a flote se volviera el pan de cada día para muchos de nosotros, pues lo único cierto es el país nos necesita y nuestra forma de aportar es seguir dando lo mejor, seguir produciendo y seguir creando.

Un nuevo escenario

Esta “nueva normalidad” ha demandado cambios súbitos de paradigmas, de repensarnos, rediseñar o inclusive de dejar atrás lo que fuimos como emprendimiento para evolucionar a una mejor versión que trae incorporada la virtualidad como parte de nuestros procesos. Por ejemplo, hoy el pago por aplicativo móvil se ha incrementado en gran parte de bodegas, minimarket, tiendas y restaurantes; muchos locales crearon perfiles en redes sociales, y los eventos o clases vía Zoom son parte de los nuevos emprendimientos digitales.

Atreverse a este cambio puede ser difícil. Es por esto que quiero compartir a modo de recomendaciones algunas reflexiones personales que he aprendido a lo largo de diez años asesorando mypes, formando a emprendedores y desarrollando contenidos en materia de emprendimiento e innovación social. Algunas de ellas las vengo aplicando ahora que decidí, en plena pandemia, reinventarme profesionalmente.

1. Enfócate en crear algo de valor

Hacer un giro, repensar el modelo de negocio, incorporar nuevos elementos o canales en un entorno tan demandante y cambiante como el digital, o inclusive emprender en estos momentos, requiere enfocarse en lo importante y no en lo urgente: poner foco en aquello que para ti tiene significado, que genera valía. Crear algo de valor significa que aquello que vayas a hacer tenga un sentido claro que siga una estrategia y responda a una necesidad real, más que a solo seguir una tendencia.

2. Es hacer lo que nadie más está haciendo o hacerlo diferente

Algo que aprendí es a aprovechar los espacios en blanco. ¿Qué significa esto? Es tomarme un tiempo para observar mi entorno y analizar a los que hacen cosas similares a mi o que puedan representar una oportunidad en el rubro en el que me desempeño. Eso me permitió ver potenciales nichos que no están siendo atendidos, así como identificar los elementos que me diferencian. Entendí que emprender no se trata únicamente de inventar “la rueda”, también es mejorar procesos, hacer algo diferente dentro de lo que muchos ya pueden hacer y atrevernos a ofrecer salidas creativas a cosas que tal como se están haciendo no logran satisfacer una necesidad existente.

3. Nadie quiere ser un ‘target’

Si bien es importante para todo negocio o emprendimiento tener un público objetivo definido, las personas no queremos sentir que somos “el blanco” de nadie. Ojo con esto: tenemos que cuidar cómo estamos comunicándonos y dando a conocer nuestros productos o servicios, sobre todo en los canales digitales. A las personas hay que tratarlas como lo que son: seres pensantes que saben distinguir cuando los estás manipulando y cuando eres franco y realmente te importan sus necesidades.

4. Todos es igual a nadie

Un error muy común es que solemos creer que nuestros productos o servicios le sirven a todo el mundo, así que creamos estrategias generales para llegar a más personas y que se identifiquen con nosotros. Pero como aprendí: todos es igual a nadie. Ilustremos esto con un ejemplo: un emprendimiento dedicado a la venta de productos de belleza responde que su público objetivo son mujeres. Bien, pero ¿cómo son esas mujeres? ¿qué edades tienen? ¿dónde se ubican? ¿qué idioma hablan? ¿tienen hijos? ¿cuáles son sus intereses? ¿cuál es su capacidad adquisitiva?. 

Recomendación: mientras más exhaustiva sea la construcción del perfil de tu público y la audiencia de tu comunicación, más efectivas serán tus estrategias. Es mejor tener un perfil claro y definido que pretender abarcar a todos… y a nadie.

5. Un mismo mensaje, mil formas de hablar

Algo que muchos expertos de negocios nos dicen es que deberíamos tener propuestas de valor diferenciadas según el segmento de clientes que tengamos. Ahora bien, he aprendido en carne propia que cuando tu emprendimiento o negocio parte de tu talento, conocimiento y experiencia, tú eres el productor y el producto a la vez. Por ende, tienes una propuesta única y el tono de tu comunicación puede adaptarse, pero siempre tendrá la misma esencia: tú mismo.

Esto es clave al momento de crear la estrategia de comunicación en redes sociales. El mensaje es lo que impulsa el producto o servicio y por ello tiene que seguir una misma línea, como aprendí de Michelle Poler, una fantástica estratega de comunicaciones. Ella comentaba que el mensaje es aquello que te importa y quieres que le importe a los demás, tiene que ver con tus valores y ahí radica la trascendencia de tu producto. 

En palabras de la misma Poler: “Entre más te centres en solo vender más alejas a tus clientes. Más que vender, enfócate en dar para recibir, y ese dar va desde compartir una perspectiva, conocimiento e información de valor. Estas son cosas que no nos cuestan dinero pero nos hace ganar la confianza de nuestra comunidad”.

6. No lo digas, cuéntalo

Algo que también he aprendido es que los patrones de consumo han cambiado radicalmente y las personas ya no compran productos o servicios basándose sólo en su calidad o precio. Hoy vemos que los consumidores eligen los productos por recomendación, por el enganche o la identificación que pudieron sentir con la historia que hay detrás del producto en sí o la marca. 

Por eso, en lugar de describir tu producto y decir sus beneficios, cuéntales cómo te ayudó a mejorar la vida de alguien, cómo fue que surgió la idea de tu emprendimiento o sobre ti. “Atrévete a tomar el riesgo de dar la cara y dejarte ver”, como bien lo dijo Brené Brown en su libro ‘Frágil: El poder de la vulnerabilidad’.

7. Sé tú mismo

Algo que también genera mucha valía a un emprendimiento o negocio, además de contar su historia, es que quienes están detrás sean genuinos tanto en sus redes sociales como en persona. Así que te recomiendo que seas tú mismo. Qué así como escribes un copy de un post con un tono amistoso y cercano, este se vea reflejado en la forma como respondes un mensaje directo, un email o una llamada telefónica; que la personalidad que desarrolle tu emprendimiento, tenga esa coherencia en los distintos canales que usarás para comunicarte.

8. Haz las cosas con intención y atención

Está última recomendación es clave. Es importante pensar estratégicamente las cosas que vamos hacer y recordar que toda acción tiene una intención, responde a algo que queremos lograr y, en consecuencia, requiere que le demos atención. Muchas veces nos frustramos porque las cosas no se dan como las pensamos (sobre todo si está relacionado a algún componente digital), y cuando miramos detenidamente qué pasó, es fácil identificar que lo realizado no tenía un objetivo claro y que nos ganó el afán o la inmediatez. 

Pensar con estrategia significa diseñar acciones encaminadas a un fin determinado que queremos lograr a mediano o largo plazo. Debemos ser conscientes que esto nos exigirá esfuerzo, tiempo y dedicación, además de permitirnos experimentar para hacer mejoras en caso fallemos. Tenemos que educarnos, informarnos, aceptar que no lo sabemos todo y que está bien. 


Para finalizar, debes recordar que no existe una receta única cuando se trata de emprender. Lo que sí puedo decir es que una actitud abierta al cambio, una disposición a aprender y a probar cosas nuevas, así como valorar los aprendizajes que nos dejan los fracasos o equivocaciones y mantener el buen sentido del humor a pesar de las adversidades, marcan una significativa diferencia y ayudan mucho para mantenernos a flote en esta travesía que llamamos vivir.

Karla Carrillo

Karla Carrillo

Emprendedora, consultora y hacker educativo.
@carrillo.ka

1 comentario

  • Este artículo concentra en forma sencilla y a la vez profunda muchos libros y artículos que han pasado por mis manos o mis ojos. Gracias Karla por tu claridad y por entregarnos esta información tan valiosa en estos tiempos de cambio.

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